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Lo último para adelgazar: el balón gástrico que se traga como una píldora
Lo último para adelgazar: el balón gástrico que se traga como una píldora
Sin cirugía, sin endoscopia y sin anestesia, el nuevo balón se ingiere con un vaso de agua, se infla desde el exterior y se expulsa a los cuatro meses de forma natural
El balón gástrico está dentro de esta cápsula. Está unida a un catéter muy delgado
Hasta ahora el balón intragástrico (BIG) se introducía por la boca mediante endoscopia y se retiraba de la misma forma a los 6 meses de tratamiento. Pero desde el pasado mes de julio este balón se puede tragar como si fuera una aspirina. El «autobalón», como lo denomina Gontrand López-Nava, director de la Unidad de endoscopia bariatrica en el Hospital Universitario HM Sanchinarro, viene dentro de una cápsula, unida a un catéter muy delgado y lo suficientemente largo para que, una vez el paciente lo haya ingerido, pueda llenarse desde fuera de la boca.
Tras ello, el profesional, a través de una radiografía, comprueba que la cápsula está correctamente alojada en la cavidad gástrica y la llena con 550 mililitros de suero. Tras ello, desprende el catéter, y lo extrae por la boca. El proceso total no dura más de 15 minutos. «El globo quedará flotando en el estómago, ocupando las dos terceras partes del mismo, lo que proporciona al paciente una sensación de saciedad que le ayudará a comer menos y perder peso durante los cuatro meses que permanece su interior» explica el doctor López-Nava.
¿Molestias? «La deglución de la cápsula puede ser ligeramente molesta para algunos pacientes y se puede sentir una mínima sensación de náusea. Durante los primeros días posteriores, es normal tener algún vómito o náuseas, que no implican mayor riesgo. Pasados 4 meses, el balón se abre y tanto el líquido alojado en su interior como el material con el que está fabricado -una silicona fina- se expulsan con la evacuación. No es necesaria, por tanto, una endoscopia, que sí lo era con el otro balón», añade el especialista. «La única desventaja frente al endoscópico es la duración: un año frente a cuatro meses».
Hasta 12 kilos menos
¿Cuántos kilos se pueden llegar a perder? «Hasta doce -asegura López-Nava-, siempre que los pacientes llenen el espacio reducido del estómago con alimentos bajos en calorías y no de onzas de chocolate, por ejemplo», advierte.
«El secreto del éxito de este sistema es que es como si llevaras ya un plato de paella en el estómago cada vez que vas a cenar, lo que ayuda a comer menos», explica. Según el experto, para que haya pérdida de peso, y que esta sea duradera en el tiempo, es importante que todos los pacientes tengan un contacto estrecho con los departamentos de psicología y nutrición (incluidos en el precio) durante y después del proceso, ya que para cambiar un hábito se requiere por lo menos un año, y es imprescindible hacerlo de la mano de profesionales que te motiven. «El balón no adelgaza, lo que hace perder peso es la dieta que te va a ayudar a cumplir».
El «pinchazo» antihambre, contra los comilones emocionales
¿Sabían que si se aplica una pequeña descarga eléctrica en un punto concreto de la boca del estómago se puede reducir el apetito? Esta técnica que antes se empleaba solo para casos de obesidad mórbida o la incontinencia urinaria, ya se aplica en la Clínica Mira + Cueto de Madrid como complemento en las dietas en personas que presentan una continua sensación de hambre (quedan fuera aquellas que tienen un comer emocional, que se traduce en la ingesta sin hambre como intento de calmar la ansiedad) y han tenido fallos reiterados en tratamientos dietéticos previos. Las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto han desarrollado un estudio clínico propio para constatar que, en personas con sobrepeso y obesos no mórbidos (con un IMC >25) que fueron tratadas con este sistema y realizaron dieta, lograron -en el 99% de los casos- una reducción significativamente mayor de peso que las no tratadas, manteniéndose el efecto de reducción del apetito en torno a los tres meses. «Se emplea una finísima aguja de acupuntura conectada al equipo de electroestimulación. Por un lado, crea un reflejo que actúa sobre el dermatoma t6, el nervio encargado de estimular la pared gástrica, lográndose con ello la distensión del fundus gástrico (la parte superior del estómago), que propicia que se ralentice el vaciado del estómago, lo que se traduce en una mayor sensación de saciedad. Y por otra parte, disminuye la secreción de determinados péptidos en el estómago, directamente relacionados con la sensación de hambre». ¿Duele? «No es doloroso, sino molesto», afirman las doctoras. «En una escala del 1 al 5 de dolor la media del remitido por las pacientes tratadas se situó en torno a un 3». Este tratamiento tiene un precio de aproximadamenta 150 euros por sesión y requiere unas diez sesiones para que los efectos del mismo comiencen a ser visibles.