En este bendito país no se deja prosperar a nadie, ni personas con discapacidad, ni personas sin ella.
Es cierto que los discapacitados lo tenemos más chungo, pero también me pongo en el lugar del empresario. Muchas veces piensan que si contratan a una persona con discapacidad va a estar cada pocos días yendo al médico o de baja por algún motivo.
Cada persona es un mundo, no todos los discapacitados necesitan cuidados médicos constantes. Habemos muchos con ganas de trabajar y rendimos igual que cualquier otra persona.
Si yo tuviera una empresa y contratara a alguien, me fijaría en las ganas de trabajar que tenga y en su experiencia.