Esto que dices es muy contradictorio, por un lado, y la proposición de que el dinero fiat fue necesario para el crecimiento económico, una falacia del calibre 45.
Si el oro limitaba la cantidad de deuda, y ello era malo porque "saltaban las alarmas", entonces más deuda y menos alarmas no podrían mejorar el resultado del oro, puesto que el colapso era consecuencia de deudas que no se podrían pagar, aumentarlas sin límite no puede ser la solución a un colapso derivado de deudas crecientes e impagables.
Ahora, sobre la propuesta de que el oro limitaba el crecimiento económico, eso solo se puede decir si no se entiende que es el crecimiento económico.
Crecer no es, por descarte, aumentar la cantidad de dinero que es intercambiado por bienes y servicios, sino aumentar la cantidad y calidad de estos últimos. Que cantidad de dinero se intercambia por bienes, es completamente irrelevante desde el punto de vista económico.
Dado que una de las consecuencias de inflactar la moneda son los aumentos de precios, la única razón para inflactar es la de aumentar las rentas de aquellos que controlan y dirigen la maquina de inflación. Los estados, que tienden a aumentar y concentrar el poder, desean poder gastar sin restricciones, pero como la gente tiene la manía de proteger sus ahorros y restringir el consumo en tiempos de incertidumbre, la única forma que encontraron los estados para financiar las guerras modernas era detraer capacidad de compra por medio de la inflación monetaria.
El sistema fiat es la versión moderna de la falsificación que hacían los reyes sobre las monedas de oro y plata, que eran aleadas con otros metales menos valiosos. Pero esta forma de falsificación era muy fácilmente detectable y en la práctica, las personas eran capaces de luchar efectivamente contra el robo y el expolio de la nobleza.
Ahora esa defensa de la gente común contra los poderosos se ha visto severamente reducida.
Nadie informado y en su sano juicio, salvo los pertenecientes a la casta dedicada al saqueo al igual que los reyes y condes, debería desear que el estado se apropie de los ahorros duramente ganados.
Que el oro no limita la capacidad de crecimiento es un hecho probado, pero no muy difundido.
El S. XIX fue el de mayor crecimiento y en el que mayor cantidad de nuevas ideas aparecieron en toda la historia de la humanidad. El mantenimiento del patrón oro cursó con el mayor periodo de tiempo de paz y cooperación entre los pueblos.
Cuando se restringe la inflación monetaria y se adopta el dinero fuerte, sólido, aparefcen consecuencias derivadas de su calidad como dinero, entre las que se encuentran:
1. el dinero sólido aumenta la capacidad de compra con el tiempo, o no la pierde. Al no poder inflactarse a voluntad por los gobiernos, la cantidad de moneda papel se mantuvo razonablemente constante, por lo que los precios disminuyeron. Los precios disminuían por la simple razón de que aumentaba la cantidad y calidad de los bienes producidos. Precios en disminución no provocaron la estulta idea de que la gente se dedicara a esperar a hacer compraventas, sino que estimularon el ahorro y la inversión como nunca antes se había visto, además de el consumo en el largo plazo:
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2. La preferencia temporal aumenta con el uso del dinero sólido. Esto es así porque la gente no necesita adoptar patrones de consumo típicos de épocas inflacionistas. El dinero no va a perder valor, luego es útil ahorrarlo y dedicar los esfuerzos a tareas enriquecedoras y valiosas para la comunidad. ¿Acaso duda alguien que en estos momentos que vivimos, con un dinero que es creado en billones para repartir entre gobiernos, bancos, inmobiliarias, políticos, es precisamente el de mayor consumismo y pérdida de valores sociales básicos? Pues ello es un efecto del dinero, del mal dinero que se ha adueñado de toda la vida social en virtud de los intereses de los poderosos.
3. Como la gente en un patrón oro ahorra como forma de asegurar el futuro, se produce el efecto de acumulación de capital real, aquel que lleva a incrementos sostenidos de la producción de bienes y servicios realmente demandados. Mientras que el S. XIX se caracterizó por el impresionante crecimiento de los países donde más firmemente se aplicaba, el S. XXI se ha convertido en el del consumo del capital y la desaparición del ahorro.
Así que no, el fin del oro no supuso una época de crecimiento, sino el del inicido de la corrupción jovenlandesal, las guerras mundiales, el abandono de los sistemas de valores y el pensamiento a futuro, sustituido todo ello por la cultura del bowlingzo, del consumo irresponsable, del malgasto.
Los tipos negativos son la última vuelta de tuerca de un sistema que va a quebrar para dar paso a otra cosa. Esperemos que lo más parecido al patrón oro.