Hace algo más de un año (agosto 2023), tuve un presentimiento con AMC. Sin saberlo, representaba para mí la lucha del débil contra el poderoso. La fe ante la injusticia. En aquel entonces, no conocía GME. Poco después, llegó la película y supe de Roaring Kitty, lo sentí como una reafirmación. Descubrí que no era solo una inversión, sino una causa, un motivo. Aprendí lo que ocurrió en 2021 sin tener conocimiento previo, y entendí la profundidad de todo aquello.
En los últimos meses, he acumulado acciones. Hoy mi posición es de 15.647 acciones de AMC, y jamás he vendido ni una sola, ni siquiera en mayo pasado. Las sincronicidades que he vivido son tan fuertes que no pueden ser casualidad; esto trasciende lo común, no es solo una persona más escribiendo en internet. Es algo mucho más profundo, una conexión que no voy a ignorar.