Desde luego.
Qué mente privilegiada, qué morro fino, qué paladar exquisito va a querer un zuccotto di pandoro al tiramisú:
Qué vulgar, ¿eh?
Al lado de un postre tan sofisticado, apetecible y gastronómico como un buen postre de músico, que lleva horas de elaboración detrás:
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Hmmmm... ¡Qué hambre me da!
O ¿quién va a querer este desagradable rotolo de espinacas y parmesano?
Cuando tienes este EXQUISITO y SOFISTICADO plato de percebes, ese marisco español que nadie en el mundo sabe apreciar excepto Genaro:
Acompañado de un buen vinazo con Almax y una buena anestesia bucal, ¡entra de maravilla!
Es uno de los platos más maravillosos de la gastronomía española. En casa de la familia Monster lo comen cada día.