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Que curioso lo de los escritos sumerios , pero bueno ya sabemos lo que cuesta conectar A con BFuente Magna
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Una mañana de 1960, un campesino encontró una vieja vasija en un terreno privado en Chúa, Bolivia, a unos 80 kilómetros de La Paz, en las cercanías del lago Titicaca. El objeto es un gran vaso de piedra, parecido a un recipiente para efectuar libaciones, bautizos o ceremonias purificadoras, que con el tiempo recibió el nombre de Fuente Magna, uno de los hallazgos arqueológicos más controversiales de América
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En el 2000, dos investigadores de La Paz, el argentino Bernardo Biados y el boliviano Freddy Arce, viajaron a Chúa, fotografiaron y estudiaron a fondo el vaso, llegando a la conclusión de que era utilizado en la antigüedad para ceremonias religiosas purificadoras.
Los dos investigadores enviaron fotos de las inscripciones al epigrafista estadounidense Clyde Ahmed Winters, quien descifró los enigmáticos grabados que se encontraban al interior de la Fuente Magna y corroboró que se trataba de un texto en idioma proto-sumerio.
En su interpretación, esta es la traducción de los caracteres cuneiformes:
Acérquense en el futuro a una persona dotada de gran protección en el nombre de la gran Nía. Este oráculo sirve a las personas que quieren alcanzar la pureza y reforzar su carácter. La Divina Nía difundirá pureza, serenidad, carácter.
Usa este talismán (la Fuente Magna), para hacer germinar en ti sabiduría y serenidad. Utilizando el santuario adecuado, el santo ungüento, el sabio jura emprender el justo camino para alcanzar la pureza y el carácter. Oh sacerdote, encuentra la luz única para todos los que desean una vida noble.
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Fuente Magna
La Cueva de los Tayos es una caverna muy profunda ubicada en la región amazónica del Ecuador llamada jovenlandésna Santiago, y cuya entrada principal tiene una caída de 540 metros.
En 1927, el sacerdote salesiano y documentalista italiano Carlo Crespi (1891-1982), toma conocimiento de la Cueva de los Tayos mientras realizaba un documental sobre los originarios Shuar.
Crespi supo ganarse la confianza de los autóctonos Jíbaros quienes, según decía él, le fueron entregando en el curso de los decenios, cientos de fabulosas piezas arqueológicas, muchas de ellas de oro, o laminadas en oro.
Algunas son de origen desconocido que se remontan a una época incierta, y muchas de ellas están talladas con jeroglíficos que nadie ha sabido descifrar.
Colección Crespi
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Cueva de los Tayos