EN BUSCA DE HEDONIA ( documental noche temática ) y los cerdos " homínidosexuales "

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Este hilo lo abro para incidir en el hecho de que cuando la pronografía es gratis el precio eres tú .

( la familia y los hijos que no tienes porque como adicto al sesso , nada importa nada más que el siguiente chute )

La ansiedad y en síndrome de abstinencia es lo que te motiva y te mueve en la vida . Un ataque de ingeniería social a la población española para drojarles con lo que más tienen a mano .

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Existe un "botón" del placer que muy pocos seres humanos conocen. Esta es la razón
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Cuando los investigadores inyectaron el tras*misor de impulsos nerviosos llamado acetilcolina en el área septal de una paciente, los investigadores registraron una “actividad vigorosa”, un placer descrito por la paciente como “intenso” que llegaba a producirle orgasmos que duraban hasta treinta minutos.


Con esta información, una tarde de 1976 Heath acababa su jornada de trabajo. El hombre toma su coche para regresar a casa cuando al pasar por una calle oscura divisa a un joven tumbado en el suelo. Parecía borracho o herido. Heath detiene el coche y se baja para atenderle. Allí, delante del tipo postrado en el suelo, piensa que ese chico podría ser un sujeto potencial para sus estudios.

Lo recoge, lo lleva a una clínica y antes de despedirse le da una tarjeta con su dirección de trabajo. Le dice que se pase por su despacho, que es posible que tenga algo para él. Pocos días después el joven se encuentra en el despacho del doctor. El joven le cuenta la mala suerte que ha tenido en la vida, le dice que es gays y que ahora sólo siente apatía por el sesso, un aburrimiento intenso en la vida y un complejo de inferioridad al resto, depresivo, apesadumbrado… el chico termina confesándole al doctor que el suicidio rondaba por su cabeza últimamente.

Tras ese primer encuentro Heath no tuvo ninguna duda. Ese chico iba a ser el paciente B-19, el candidato perfecto para un experimento que llevaba tiempo contemplando. Tras años investigando la estimulación eléctrica del cerebro en el área septal, la cual desencadenaba sentimientos de intenso placer y excitación sensual, Heath se había preguntado si su investigación podría cambiar a un ser humano. B-19 debía ser la respuesta.

.....
un improvisado dispositivo del doctor que permitía a B-19 apretar el botón y lanzarse él mismo el tratamiento de choque. Dicho de otra forma, le había construido una herramienta para “saciarse” cada vez que quisiera. Era, como Heath dijo “igual que dejar suelto en una tienda de dulces a un adicto al chocolate”. Durante una sesión de tres horas, B-19 llegó a presionar el botón más de 1.500 veces, aproximadamente una vez cada siete segundos. Para Heath:


De esta forma, al final de cada sesión B-19 se quejaba y pedía que no le quitaran el botón del placer. Suplicaba a diario que le dejaran presionarlo una vez más. Fue una etapa donde el sujeto parecía encontrarse bastante bien. El investigador registró que su libido se había disparado porque estaba expresando interés sensual en casi todo aquello que tuviera connotaciones de esta índole, incluso en las mismas enfermeras que trabajaban para el doctor. Cuando Heath le mostró la película prono a B-19 otra vez, el joven ya era otro:


....

organizó un encuentro con una cortesana en 21 años, una joven que debía visitar el laboratorio. A la chica se le había advertido que la situación no iba a ser lo que se dice normal, sino más bien... un tanto distinta. Sin inmutarse, la joven intrépida aceptó el trato por 50 dólares.

Tras el éxtasis, las palabras de Heath no pudieron ser más que una exclamación: Misión cumplida!!. En lo que se refiere a Heath, B-19 era ahora un heterosexual sin la menor duda. Unos días más tarde Heath liberaba al joven viril al mundo. El doctor comprobaría su progreso un año más tarde, y anotaba con satisfacción que las nuevas inclinaciones heterosexuales de B-19 aparentemente habían persistido, ya que el paciente le había informado de una aventura con una mujer casada.
....


El botón del placer en ratas… y seres humanos que se autoestimulan como adolescentes dándole al botón de una consola de videojuegos (I)

Lo que sucedió quizá sea el experimento más impresionante de la historia de la neurociencia de la conducta: las ratas llegaron a pulsar la palanca hasta siete mil veces por hora para estimularse el cerebro, tal y como explica David J. Linden en La brújula del placer:

Varios experimentos posteriores revelaron que las ratas preferían la estimulación del circuito del placer a la comida (aunque estuvieran hambrientas) o al agua (aunque pasaran sed). Las ratas macho que se autoestimulaban no hacían caso de una hembra en celo, y, para llegar a la palanca, cruzaban una y otra vez una rejilla electrificada que les aplicaba descargas en los pies. Las ratas hembra abandonaban a su camada recién nacida para seguir pulsando la palanca. Algunas ratas llegaron a autoestimularse hasta dos mil veces por hora durante veinticuatro horas con exclusión de cualquier otra actividad. Para impedir que murieran de inanición había que desconectarlas del aparato.

Las ratas que prefirieron el placer a la comida ... y a la vida

El botón del placer en ratas… y seres humanos que se autoestimulan como adolescentes dándole al botón de una consola de videojuegos (I)

Lo que nos enseñan las ratas de nuestros propios orgasmos

Pack Elsa Punset (2 ebooks): Inocencia radical y Brújula para navegantes emocionales





Friki morenazi de cosa que se cree el Doctor Menguele, abre hilo.
 
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