Está claro que el futuro es el dinero digital, pero no por el bitcoin, que se hubiera acabado haciendo igual sin él. Hace ya tiempo que lo hemos visto en las películas futuristas, lo suelen llamar créditos. Se pagará con tu pin, tu huella, tu iris, tu voz, tu adn o lo que sea dependiendo de la cantidad, y se te descontará de tu saldo. Y cuando te pongan una multa o te embarguen igual se te descontará.
Lo que hará la tecnología blockchain es simplemente descentralizar para que no esté en un único servidor que podría ser manipulado o hackeado, tendrá unas decenas o cientos de nodos maestros repartidos por toda la geografía, en barcos, satélites y bunkers si hace falta. Pero la emisión y regularización seguirá estando en poder de los gobiernos, y será obligatorio aceptarlo como el dinero actual.
Probablemente se acabe usando una moneda global, aunque las criptomonedas independientes o privadas seguirán existiendo y serán legales (al menos la mayoría), se crearán miles de ellas más para aquellos colectivos, grupos, asociaciones, comunidades, corporaciones, jugadores, especuladores, o bandas que quieran aceptarlas, venderlas y comprarlas por su cuenta y riesgo, no serán obligatorias de aceptar, ni tendrán control inflacionario, ni respaldo alguno, igual que ahora.