El problema no son los perros, es la gente (en general).
Porque aquí estamos hablando del vecino con perro molesto, pero ese mismo vecino también es el que se pone a dar martillazos en la pared un domingo a la hora de la siesta, o está arrastrando sillas sin parar, o te pone música alta de madrugada, o anda con tacones todo el día, o tiene niños pegando saltos y gritos, o toca la batería, o un montón de molestias más.
Yo tengo unos vecinos al lado con un perro que ladra fuerte cada vez que abren la puerta. Son personas educadas, buenos vecinos en general. Pero no te quejes del ruido que hacen.
Quizá la frase que mejor les describiría es "estoy en mi casa y hago lo que quiero".
Faltaría la segunda parte de la frase, algo como "sí, pero sin molestar a los demás". Pero esa parte no la entienden o no la quieren entender.
Y como digo, son buena gente, amables, educados. Pero algo les falla en el tema de los ruidos. Supongo que es la sociedad en conjunto. Hemos conseguido mucha libertad, cosa que me parece perfecta, pero por el camino se nos ha olvidado el respeto a los demás.
Las autoridades tampoco ayudan. Policía que va sin sonómetro, o que el perro no ladra cuando van. Leyes muy laxas contra los ruidosos.
Por ejemplo las normas para obras, los horarios. Pregunté en mi ayuntamiento y me dejaron flipado. Laborales de 8 a 23 horas, sábados de 8 a 18, domingos de 10 a 14.
Es decir, un sábado por la tarde, día de descanso para la mayoría de la gente, permiten que haya un vecino con un pico o un taladro impidiendo que te puedas echar una siesta. Porque el vecino está en su "derecho".
Muchas veces pienso en estas cosas, y me parece inconcebible que funcionemos así. Cosas como que den permiso de circulación a quads que hacen el ruido de 10 motos.
Creo que simplemente nuestra cultura es así, el ruido forma parte de ella, y los que nos quejamos lo hacemos individualmente, con lo que no se nos suele hacer ni puro caso.