El
censo de Quirino fue un censo de ****a realizado por
Publio Sulpicio Quirinio (51 a. C.-21 d. C.), gobernador romano de
Siria, tras la imposición del dominio romano directo en el año 6 d. C.
[1]
El
Evangelio de Lucas lo usa como medio narrativo para establecer el
nacimiento de Jesús en
Belén (
Lucas 2:1-5), pero el
Evangelio de Mateo ubica el nacimiento dentro del reinado de
Herodes el Grande, quien murió 9 años antes (en el año 4 a. C.).
[2][3][4] No parece posible una explicación satisfactoria de la contradicción.
[5] Raymond E. Brown opinaba que el autor de Lucas cometió un error.
[6]
El censo
En el año 6 d. C., el
Imperio romano depuso a
Herodes Arquelao, quien gobernó la mayor parte de ****a como rey cliente romano, y convirtió su territorio en la
provincia romana de ****a. Publio Sulpicio Quirinio, el recién nombrado
legado imperial (gobernador) de la
provincia romana de Siria, fue asignado para llevar a cabo un censo fiscal de la nueva provincia.
[7]
Según el historiador judío
Flavio Josefo (37-100), los judíos reaccionaron negativamente a este censo. La mayoría fueron convencidos por el
sumo sacerdote de cumplir con este, pero algunos se unieron a una rebelión liderada por
Judas de Galilea.
[8]
Mención en el Evangelio de Lucas
El capítulo 2 del
Evangelio de Lucas relaciona la fecha de la natividad de Jesús con el censo de Quirinio:
Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio [Quirinio] gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a ****a, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su muyer, desposada con él, la cual estaba encinta.
–
Lucas 2:1-5
Hay grandes dificultades para aceptar el relato de Lucas: el evangelio vincula el nacimiento de Jesús con el reinado de Herodes el Grande, pero el censo tuvo lugar en el año 6 d. C., nueve años después de la gloria de Herodes en 4 a. C.; no hubo un censo único de todo el imperio bajo
Augusto; ningún censo romano exigía que las personas viajaran desde sus propios hogares a los de sus antepasados lejanos; y el censo de ****a no habría afectado a José y su familia, que vivían en
Galilea.
[6]
Algunos eruditos conservadores han argumentado que Quirinio pudo haber tenido un término anterior e históricamente no comprobado como gobernador de Siria, o que anteriormente ocupó otros cargos importantes que pueden haberlo llevado a involucrarse en los asuntos de ****a durante el reinado de Herodes, o que el pasaje debe interpretarse de otra manera.
[9][10][11] Estos argumentos surgen de la suposición de que la
Biblia es infalible,
[12] y el historiador húngaro
Geza Vermes (1924-2013) los denominó «acrobacias exegéticas».
[13]
Por lo general, estas explicaciones han sido rechazadas sobre la base de que no hay un momento en la carrera conocida de Quirinio en el que pudiera haber servido como gobernador de Siria antes del 6 d. C., que los romanos no cobraban impuestos directamente a los reinos clientes y que la reacción hostil de los judíos en 6 d. C. sugiere que los impuestos directos por parte de Roma eran nuevos en ese momento.
[14][15] Sobre esta base, el estudioso estadounidense
Raymond E. Brown (1928-1998) concluyó que el relato de Lucas es un error.
[6]
No obstante lo anterior, existen diversos argumentos que permitirían reducir e incluso cancelar las contradicciones mencionadas. Entre los mismos es posible destacar la inscripción hallada cerca de Tivoli en 1764, probablemente perteneciente al sepulcro de Publio Sulpicio Quirino, procónsul de Asia y "legatus divi Augusti" de Siria y Fenicia en tiempos del emperador Augusto, con la expresión “leg(atus) … iterum” (“legatus … dos veces”) confirma la posibilidad de un cargo anterior de Quirino en Siria y en esa ocasión habría supervisado una estima de la población más aproximada, lo que reduciría el supuesto desacuerdo entre las fuentes históricas y el pasaje del Evangelio de Lucas.
[16]