Rex celtibero pagano
Himbersor
"Eran las once y media de la noche del 18 de julio cuando Amadeo I y María Victoria dal Pozzo se disponían a regresar al Palacio Real después de una de sus frecuentes salidas por las calles del Madrid decimonónico. En esta ocasión regresaban de dar un paseo por los Jardines del Buen Retiro junto con el brigadier Burgos, que los acompañaba en el mismo carruaje. Ese mismo día los reyes ya fueron advertidos de la noticia que indicaba que se iban a cometer atentados contra ellos en las calles de Madrid, pero el rey, haciendo oídos sordos a las indicaciones, dijo:
Una vez el carruaje descubierto cruzó la Puerta del Sol, alrededor de las doce de la noche, enfiló cuesta abajo la célebre calle Arenal. Fue cerca de la actual plaza de Ópera donde varios hombres hicieron fuego tres veces contra el matrimonio con trabucos y revólveres. El brigadier Burgos cubrió a la reina con su cuerpo, mientras que la respuesta de Amadeo I fue la de ponerse en pie mientras el cochero salía a galope hacia el Palacio Real.
De los cuatro atacantes que pudieron retener, uno de ellos murió a causa de tres disparos perpetrados por los agentes de orden público que se encontraban en las inmediaciones de la calle Arenal. Tenía alrededor de cincuenta años, vestía pobremente y nunca lo pudo llegar a identificar. Uno de los caballos que tiraba del carruaje de los consortes también murió al llegar al Palacio Real después de haber recibido tres impactos.
Una vez llegaron al Palacio Real y estuvieron a salvo, Amadeo I quiso salir nuevamente al lugar del ataque, pero los ruegos de las personas que se encontraban a su alrededor en ese momento evitaron la idea. Esa misma noche, a la una y media de la madrugada, el rey envió un telegrama a su padre, Víctor Manuel II de Italia, en el que le decía:
El inspector Joaquín Martí, que estaba al caso de las noticias sobre el atentado, fue el encargado de organizar las medidas a llevar a cabo para evitar el ataque. Es así como dispuso a agentes del cuerpo de orden público vestidos de paisano en todo el trayecto que iba desde el Palacio Real hasta los Jardines del Buen Retiro, además de una taberna ubicada en la Plaza Mayor. Fue de esa misma taberna desde donde se vio salir a un grupo formado por una veintena de hombres, que al llegar a la calle del Arenal se disolvieron en grupos de tres y cuatro personas, repartiéndose entre la plaza de Oriente, la escalinata de la plaza Prim, el café de Levante, la iglesia de San Ginés y el cruce entre la calle Arenal y la Puerta del Sol.Si tuviese que hacer caso a todas las amenazas, no podría salir y ya me habrían apiolado al menos una docena de veces. No quiero que el pueblo diga que el rey se encierra en su palacio porque tiene miedo.
Una vez el carruaje descubierto cruzó la Puerta del Sol, alrededor de las doce de la noche, enfiló cuesta abajo la célebre calle Arenal. Fue cerca de la actual plaza de Ópera donde varios hombres hicieron fuego tres veces contra el matrimonio con trabucos y revólveres. El brigadier Burgos cubrió a la reina con su cuerpo, mientras que la respuesta de Amadeo I fue la de ponerse en pie mientras el cochero salía a galope hacia el Palacio Real.
De los cuatro atacantes que pudieron retener, uno de ellos murió a causa de tres disparos perpetrados por los agentes de orden público que se encontraban en las inmediaciones de la calle Arenal. Tenía alrededor de cincuenta años, vestía pobremente y nunca lo pudo llegar a identificar. Uno de los caballos que tiraba del carruaje de los consortes también murió al llegar al Palacio Real después de haber recibido tres impactos.
Una vez llegaron al Palacio Real y estuvieron a salvo, Amadeo I quiso salir nuevamente al lugar del ataque, pero los ruegos de las personas que se encontraban a su alrededor en ese momento evitaron la idea. Esa misma noche, a la una y media de la madrugada, el rey envió un telegrama a su padre, Víctor Manuel II de Italia, en el que le decía:
Al día siguiente el rey se dirigió de nuevo a la calle del Arenal para inspeccionar el lugar. Ahí se le recibió por vítores y aplausos de entre los que se encontraban en el lugar. Todos los partidos, fueran de la ideología que fueran, al igual que los periódicos, condenaron el atentado. El periódico El Combate, de ideología republicana y federal, se pronunció:Comunico a Vuestra Majestad que esta noche hemos sido objeto de un atentado. Gracias a Dios estamos a salvo.
El atentado hizo que el rey ganara popularidad por momentos, aunque fuese pasajera."Condenamos enérgicamente el asesinato, y declaramos con lealtad que, si la República no tuviera en España otro camino para ser poder que el camino del asesinato, renunciaríamos completamente a él, porque el crimen siempre será crimen anatematizado por las conciencias verdaderamente revolucionarias.
Amadeo I de España - Wikipedia, la enciclopedia libre
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