Gort
Madmaxista
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Ayer, cuando salí en bici de casa para el curro, a eso de las 8'30, estaba helando. No sabía si iba a sobrevivir a la experiencia pero resultó que no sólo no pasé frío (me abrigué bien) sino que llegué rezumando y todo. Sólo tengo que taparme mejor la cabeza, el gorro que uso es demasiado calado. Me preocupa más que llueva o nieve.
La gente que vive por esta zona rural de la España profunda me mira como a una marciana. Les resulta de lo más extraño que una profesora de mediana edad se desplace con una bici para ir al trabajo y no vaya en coche. Incluso alguna compañera me compadece y me "riñe" por no haberla llamado para pasar a recogerme, je. No le entra en la mollera a la gente que lo hago por gusto y no por necesidad (de momento). No tengo coche ni carnet de conducir (ni pienso), pero tengo otros modos alternativos a la bici de llegar a mi puesto de trabajo. El día que no puedo coger la bici para hacerme mis 14 km diarios ida y vuelta en plena naturaleza (hace poco vi una pareja de corzos ibéricos a menos de 5 metros), tengo un mono tremendo
Los alumnos... los más pequeños, del cole de primaria que hay al lado, me rodean y me miran absortos cuando llego y ato el candado. Los míos, los de secundaria, me miran entre compadecidos, avergonzados, sorprendidos... como si ir en bici no molara tanto como ir en coche o en motazo. Alguno, incluso, no puede evitar hacer bromas y chanzas con lo de ir en bici o reirse de mí cuando me pregunta burlón cómo iré en bicicleta cuando estemos a 6º bajo cero. Ya hacen apuestas sobre cuánto tiempo tardaré en caer enferma por el frío y los trayectos en bici, mientras se fuman la tabacalera a las afueras del centro. Pero ya he visto a alguno coger la bici y hasta vi un cartel, hace unas semanas, en un tablón de anuncios del colegio de primaria, ofertando "clases de bici".
Me parece que las blandenguerías y la mentalidad atrasada van a cambiar radicalmente en los próximos años en el común del pueblo llano. No nos va a quedar otra.
La gente que vive por esta zona rural de la España profunda me mira como a una marciana. Les resulta de lo más extraño que una profesora de mediana edad se desplace con una bici para ir al trabajo y no vaya en coche. Incluso alguna compañera me compadece y me "riñe" por no haberla llamado para pasar a recogerme, je. No le entra en la mollera a la gente que lo hago por gusto y no por necesidad (de momento). No tengo coche ni carnet de conducir (ni pienso), pero tengo otros modos alternativos a la bici de llegar a mi puesto de trabajo. El día que no puedo coger la bici para hacerme mis 14 km diarios ida y vuelta en plena naturaleza (hace poco vi una pareja de corzos ibéricos a menos de 5 metros), tengo un mono tremendo
Los alumnos... los más pequeños, del cole de primaria que hay al lado, me rodean y me miran absortos cuando llego y ato el candado. Los míos, los de secundaria, me miran entre compadecidos, avergonzados, sorprendidos... como si ir en bici no molara tanto como ir en coche o en motazo. Alguno, incluso, no puede evitar hacer bromas y chanzas con lo de ir en bici o reirse de mí cuando me pregunta burlón cómo iré en bicicleta cuando estemos a 6º bajo cero. Ya hacen apuestas sobre cuánto tiempo tardaré en caer enferma por el frío y los trayectos en bici, mientras se fuman la tabacalera a las afueras del centro. Pero ya he visto a alguno coger la bici y hasta vi un cartel, hace unas semanas, en un tablón de anuncios del colegio de primaria, ofertando "clases de bici".
Me parece que las blandenguerías y la mentalidad atrasada van a cambiar radicalmente en los próximos años en el común del pueblo llano. No nos va a quedar otra.
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