¡Me encanta que hayáis sacado este tema! ^^
Primero, el momento nostalgia:
Cuando tenía 7 años decidí fundar un club secreto junto con otros niños de barrio. Apañamos una especie de cabañita entre los arbustos con tablones rescatados de un vertedero cercano, con un taburete y algún que otro "mueble" del mismo origen. Y repartimos por todo el barrio unos "buzones" hechos con cartones de leche, donde dejábamos nuestros "correos".
¡Ainsss... ! Ya no se encuentran vertederos ilegales como antes... XD
Bueno, y ahora al lío:
Yo siempre aprovecho todo lo que veo junto a los contenedores (incluso a veces lo que está dentro, cuando me toca trabajar en eso precisamente XD). Y cuando dejo algo que está bien, me molesto en dejar un cartel indicando si funciona o no. Claro que esto no pasa casi nunca, porque aprovecho todo a tope.
Mis últimos tesoros encontrados:
- Un montón de vinilos en perfecto estado. Los revendimos enseguida en la típica tienda para melómanos, porque no los íbamos a aprovechar nosotros (no tenemos tocata en casa). Seguro que en este momento están haciendo muy feliz a alguien

- Una lámpara de pie, de aspecto sencillo. Con un trozo de tela sobrante de las cortinas del salón (las venden larguísimas y siempre hay que cortarlas para que no arrastren), le cambié el aspecto a la pantalla y ahora queda niquelada XD
- Una estantería alta. Con un poco de friso que me sobró de un trabajo de carpintería que hice le haré un fondo para que tenga un aire más sólido. Luego le daré un par de manos de barniz-tinte mate o algo así (siempre guardo los restos de materiales que uso).
- Un espejo con dos focos. Tenía quemado el cable y los casquillos, así que se los cambié y ahora está en la habitación de mi compañero. Somos cuatro adultos para un sólo baño, así que los espejos en las habitaciones ayudan a la convivencia armoniosa ;-p .
Como la gente conoce mi afición recicladora, siempre me dan lo que no quieren. Me han regalado ya tres teles de tubo que uso hasta que se rompen, tres sofás y dos butacones (los limpio, los tapizo cuando lo necesitan o les coso fundas nuevas), estanterías, libros y revistas... Los muebles restaurados quedan de lujo.