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Madmaxista
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Os voy a contar un secreto:
Tengo en casa una colección de cromos del Mundial de fútbol de 1982 de incalculable valor.
Decidí hace tiempo compartir su nuda propiedad (pero no el usufructo) con toda la humanidad, así que igual que hacen las empresas con las acciones, decidí representar la propiedad de mi colección mediante tokens digitales, 21 millones de unidades en total, divisibles hasta el octavo decimal.
Con ayuda de un programa que puse en github, establecí además un procedimiento por el cual la gente podía "ganarse" el derecho de posesión de algunos de esos tokens digitales (bajo ciertas condiciones), así como la transmisión de unos propietarios a otros de forma descentralizada y criptográficamente segura.
El único problema es que con las prisas se me olvidó decirle a la gente que esos tokens digitales en realidad representan partes alícuotas de mi colección de cromos. Ahora todo se ha desmadrado y pienso que es tarde...
¿Os parece absurdo el cuento? A mí también, pero a ver si no va a ser más absurdo todavía que la gente puje por esos tokens digitales no representando ni mi colección de cromos ni ninguna otra cosa del mundo real.
Tengo en casa una colección de cromos del Mundial de fútbol de 1982 de incalculable valor.
Decidí hace tiempo compartir su nuda propiedad (pero no el usufructo) con toda la humanidad, así que igual que hacen las empresas con las acciones, decidí representar la propiedad de mi colección mediante tokens digitales, 21 millones de unidades en total, divisibles hasta el octavo decimal.
Con ayuda de un programa que puse en github, establecí además un procedimiento por el cual la gente podía "ganarse" el derecho de posesión de algunos de esos tokens digitales (bajo ciertas condiciones), así como la transmisión de unos propietarios a otros de forma descentralizada y criptográficamente segura.
El único problema es que con las prisas se me olvidó decirle a la gente que esos tokens digitales en realidad representan partes alícuotas de mi colección de cromos. Ahora todo se ha desmadrado y pienso que es tarde...
¿Os parece absurdo el cuento? A mí también, pero a ver si no va a ser más absurdo todavía que la gente puje por esos tokens digitales no representando ni mi colección de cromos ni ninguna otra cosa del mundo real.