M. Priede
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No hace falta que ponga hipervínculos a lo que llevo escribiendo aquí sobre Wikileches desde hace diez años.
Y si Assange es de los suyos, ¿por qué lo tienen preso y deshecho psicológicamente? Por la misma razón que Trashorras siendo confidente de la policía: cabeza de turco. En el caso de Trashorras padece esquizofrenia y nada de lo que diga es relevante; de hecho ya se ha confesado culpable del 11-m, lo que no han conseguido con el jovenlandés Zougam, que lleva 17 años en aislamiento y trasladado de prisión varias veces.
Es posible que Assange creyese que su actividad era realmente revolucionaria y antisistema.
Estado Profundo, Baltasar Garzón (muy probablemente masón) y toda la recua:
************************************
FOTO 4: Ben Emmerson, abogado de Wikileaks y de Puigdemont, apoyando a George Soros
Pero ellos no son, ni muchos menos, los únicos abogados de Assange y Wikileaks que mantienen inquietantes conexiones con el Deep State de Estados Unidos y muestran un sospechoso sesgo antirruso. Para conocer más información al respecto, remitimos al lector al formidable artículo de investigación que la periodista Lucy Komisar publicó en 2019 (Komisar, 2019).
Por supuesto, es obligado mencionar aquí al conocido juez español Baltasar Garzón, director de la defensa jurídica de Julian Assange a nivel internacional. Pero de él hablaremos con más detenimiento en un apartado posterior de esta investigación.
V. Wikileaks y su conexión con Soros y la Primavera Árabe
No es muy conocido el hecho de que, antes de pedir asilo en la embajada ecuatoriana en Londres, Assange estuvo refugiado, allá por 2010, en la mansión del también reportero Vaughan Smith. Este suceso fue narrado por el diario El País como pueden leer a continuación:
FOTO 5: Wikileaks organizando eventos con la participación de miembros de la Open Society
Pero no es sólo que toda la vida profesional de Assange ha estado directamente ligada a organizaciones controladas por Soros, sino que este mismo fenómeno ocurre con sus ayudantes más destacados. Observemos el caso de Jacob Appelbaum, el “hacktivista” lugarteniente de Assange y también cofundador de Wikileaks. Este personaje fue justamente quien, junto al exagente de la NSA Edward Snowden, desarrolló el navegador Tor, una herramienta que con el tiempo se reveló como clave para que cuajara el proyecto de Wikileaks (Máiquez, 2010).
En un artículo de The Guardian publicado en 2016 se menciona, entre otros apuntes biográficos, que Appelbaum llegó a trabajar para el Open Society Institute de George Soros (Loll, 2016). Pero lo que resulta más perturbador es que, tal y como consta en la web de Tor, este proyecto impulsado por Appelbaum y Snowden ha contado con las donaciones de fundaciones globalistas como la Fundación Ford, la Omidyar Network, Human Rights Watch o la red tras*nacional de periodistas y blogueros HIVOS (las dos últimas financiadas directamente por la Open Society de George Soros (Tor Project, s.f.)). No obstante, la mayor parte de su financiación procede nada menos que del gobierno de Estados Unidos, como explicó el ruso Yasha Lavine en una entrevista para La Marea. Este experto incluso llega al extremo de calificar a Tor como «una trampa, una herramienta de la inteligencia estadounidense y una herramienta del 'soft-power'» (Ferrero, 2014).
Además, sabemos que Jacob no tardó en exprimir el potencial de su navegador y en 2009 viajó hasta Beirut para enseñar a manejar Tor a un nutrido grupo de blogueros árabes (York, 2009). Como ya habrá adivinado el lector, aquel evento de Beirut fue financiado por la Open Society, según expone la web de Global Voices, la principal organizadora del evento (Global Voices, s.f.).
Hasta disponemos de un documento gráfico que acredita la participación de Jacob en esa reunión, a través de la cuenta de Flickr de una de las activistas asistente a este encuentro: la bloguera Jillian York (York, 2009). Todo esto no es de extrañar en absoluto, ya que el propio Appelbaum se jactó en una entrevista concedida a una revista científica de haber sido una de las figuras clave que prendió la mecha de la Primavera Árabe. En ella, este experimentado hacker presumió de que la capitación que él ofreció a estos blogueros fue decisiva para que, apenas dos años después, tales protestas acabaran detonando (Pollock, 2011).
Todo lo anterior debería recordarnos el papel desestabilizador de Wikileaks a la hora de propiciar las revueltas de la Primavera Árabe, unas algaradas cuyo modus operandi recuerda poderosamente a las imperialistas “revoluciones de tonalidad” que unos años antes se produjeron en determinados países del este de Europa. De hecho, el propio Assange presumió en 2011 de que el protagonismo de Wikileaks fue fundamental para conseguir indignar a la población del mundo árabe, logrando que las revueltas que convulsionaban a esos países prendieran, se consolidaran y tuvieran éxito (Democracy Now, 2011). Entre esas revueltas podemos destacar la que se produjo en Siria, dado que éstas pronto derivaron en un cruento conflicto bélico. Aquí Wikileaks se encargó de soliviantar a los opositores sirios (muchos de ellos ligados a grupos de islamistas radicales y terroristas, que además recibieron el apoyo de las potencias occidentales) al hacer públicos los correos electrónicos internos del gobierno de Al-Assad (Syria Files, s.f.).
Con ello, la plataforma impulsada por Assange demostraba que era perfectamente capaz de alinearse con la política exterior del imperialismo estadounidense si así lo consideraba oportuno.
VI. Wikileaks y sus “peculiares” colaboradores.
El portal Wikileaks nos informa de que sus activistas no trabajan solos, sino que cuentan con la participación de multitud de «socios y colaboradores» (Wikileaks, s.f.). Lo sorprendente es que, si de esta nutrida lista exceptuamos a los medios de comunicación, centrándonos sólo en las ONGs, plataformas y fundaciones que aparecen en su página web oficial, descubriremos que casi todas las entidades que aparecen como colaboradoras de Wikileaks están directamente vinculadas a la Open Society de George Soros. Así, además de la imagen corporativa del anteriormente mencionado CIJ, podremos observar la presencia de los logotipos de:
-CIPER: Se trata del Centro de Investigación Periodística, una red de “reporteros independientes” chilena que cuenta con la financiación de la Open Society Foundations, tal y como consta en la parte inferior de su web (CIPER, s.f.).
-Privacy International: Estamos ante una ONG dedicada a propósitos “caritativos” que recibe fondos tanto de la Open Society Foundations como de la Ford Foundation (Privacy Internatinal, s.f.).
-Nawaat: Es una red de reporteros, activistas y blogueros árabes que cuenta entre sus socios y financiadores con la Open Society Foundations y la National Endowment of Democracy (NED) (Nawaat, s.f.).
-tras*parency Toolkit: Colectivo de hacktivistas que, según sus propias palabras, se dedica a “vigilar a los vigiladores”. En 2017, este grupo recibió el apoyo financiero de la Open Society Foundations de George Soros, según se comprueba en las capturas realizadas por ex usuarios de Wikileaks en algunos foros de Internet (Above Top Secret, 2017).
-Courage Foundation: Estamos ante una asociación que no expone la identidad de sus donantes, pero que se define como «una organización internacional que apoya a quienes arriesgan la vida o la libertad para hacer contribuciones significativas al registro histórico». Además, es la entidad encargada de recabar fondos para la defensa de Assange a través de su iniciativa Defend WikiLeaks.
MUCHO MÁS:
6.3- Asalto a la nación: así influyó la red europea de Soros en Cataluña (Parte I)
Y si Assange es de los suyos, ¿por qué lo tienen preso y deshecho psicológicamente? Por la misma razón que Trashorras siendo confidente de la policía: cabeza de turco. En el caso de Trashorras padece esquizofrenia y nada de lo que diga es relevante; de hecho ya se ha confesado culpable del 11-m, lo que no han conseguido con el jovenlandés Zougam, que lleva 17 años en aislamiento y trasladado de prisión varias veces.
Es posible que Assange creyese que su actividad era realmente revolucionaria y antisistema.
Estado Profundo, Baltasar Garzón (muy probablemente masón) y toda la recua:
************************************
FOTO 4: Ben Emmerson, abogado de Wikileaks y de Puigdemont, apoyando a George Soros
Pero ellos no son, ni muchos menos, los únicos abogados de Assange y Wikileaks que mantienen inquietantes conexiones con el Deep State de Estados Unidos y muestran un sospechoso sesgo antirruso. Para conocer más información al respecto, remitimos al lector al formidable artículo de investigación que la periodista Lucy Komisar publicó en 2019 (Komisar, 2019).
Por supuesto, es obligado mencionar aquí al conocido juez español Baltasar Garzón, director de la defensa jurídica de Julian Assange a nivel internacional. Pero de él hablaremos con más detenimiento en un apartado posterior de esta investigación.
V. Wikileaks y su conexión con Soros y la Primavera Árabe
No es muy conocido el hecho de que, antes de pedir asilo en la embajada ecuatoriana en Londres, Assange estuvo refugiado, allá por 2010, en la mansión del también reportero Vaughan Smith. Este suceso fue narrado por el diario El País como pueden leer a continuación:
¿Cuál es el problema aquí? Pues que el Frontline Club, ese espacio fundado por Vaughan Smith para promocionar el periodismo independiente, está financiado por la Open Society de Soros. Así lo explicó Eric Pfanner en un artículo publicado para The New York Times y fechado en 2006:“Assange exprimirá su recobrada libertad en el campo. En la que será la residencia en que debe estar localizable, la mansión de su amigo y protector Vaughan Smith, fundador del prestigioso Frontline club, foro que lucha por una prensa independiente. Pasará las navidades en esa mansión de estilo georgiano ubicada en una finca de 250 hectáreas de bosque, en Bungay, pequeño pueblo situado a unos 140 kilómetros de la capital británica, en los límites de Norfolk y Suffolk” (Elola, 2010).
Y que conste que no se trata de ningún secreto, ya que incluso en la actualidad, la web de este foro admite dicha financiación en el apartado de “socios internacionales” (Frontline Club, s.f.).“El Sr. Smith creó Frontline pidiendo prestados hasta 3 millones de libras (unos 5,7 millones de dólares) contra el patrimonio de su familia en Norfolk, Inglaterra, y ha recibido financiamiento para sus eventos del Open Society Institute, una organización filantrópica creada por el inversionista y filántropo multimillonario George Soros. Aunque Frontline aún no ha alcanzado el punto de equilibrio, el Sr. Smith está sopesando la posibilidad de abrir un club en Nueva York o Washington, quizás con un socio comercial local" (Pfanner, 2010).
FOTO 5: Wikileaks organizando eventos con la participación de miembros de la Open Society
Pero no es sólo que toda la vida profesional de Assange ha estado directamente ligada a organizaciones controladas por Soros, sino que este mismo fenómeno ocurre con sus ayudantes más destacados. Observemos el caso de Jacob Appelbaum, el “hacktivista” lugarteniente de Assange y también cofundador de Wikileaks. Este personaje fue justamente quien, junto al exagente de la NSA Edward Snowden, desarrolló el navegador Tor, una herramienta que con el tiempo se reveló como clave para que cuajara el proyecto de Wikileaks (Máiquez, 2010).
En un artículo de The Guardian publicado en 2016 se menciona, entre otros apuntes biográficos, que Appelbaum llegó a trabajar para el Open Society Institute de George Soros (Loll, 2016). Pero lo que resulta más perturbador es que, tal y como consta en la web de Tor, este proyecto impulsado por Appelbaum y Snowden ha contado con las donaciones de fundaciones globalistas como la Fundación Ford, la Omidyar Network, Human Rights Watch o la red tras*nacional de periodistas y blogueros HIVOS (las dos últimas financiadas directamente por la Open Society de George Soros (Tor Project, s.f.)). No obstante, la mayor parte de su financiación procede nada menos que del gobierno de Estados Unidos, como explicó el ruso Yasha Lavine en una entrevista para La Marea. Este experto incluso llega al extremo de calificar a Tor como «una trampa, una herramienta de la inteligencia estadounidense y una herramienta del 'soft-power'» (Ferrero, 2014).
Además, sabemos que Jacob no tardó en exprimir el potencial de su navegador y en 2009 viajó hasta Beirut para enseñar a manejar Tor a un nutrido grupo de blogueros árabes (York, 2009). Como ya habrá adivinado el lector, aquel evento de Beirut fue financiado por la Open Society, según expone la web de Global Voices, la principal organizadora del evento (Global Voices, s.f.).
Hasta disponemos de un documento gráfico que acredita la participación de Jacob en esa reunión, a través de la cuenta de Flickr de una de las activistas asistente a este encuentro: la bloguera Jillian York (York, 2009). Todo esto no es de extrañar en absoluto, ya que el propio Appelbaum se jactó en una entrevista concedida a una revista científica de haber sido una de las figuras clave que prendió la mecha de la Primavera Árabe. En ella, este experimentado hacker presumió de que la capitación que él ofreció a estos blogueros fue decisiva para que, apenas dos años después, tales protestas acabaran detonando (Pollock, 2011).
Todo lo anterior debería recordarnos el papel desestabilizador de Wikileaks a la hora de propiciar las revueltas de la Primavera Árabe, unas algaradas cuyo modus operandi recuerda poderosamente a las imperialistas “revoluciones de tonalidad” que unos años antes se produjeron en determinados países del este de Europa. De hecho, el propio Assange presumió en 2011 de que el protagonismo de Wikileaks fue fundamental para conseguir indignar a la población del mundo árabe, logrando que las revueltas que convulsionaban a esos países prendieran, se consolidaran y tuvieran éxito (Democracy Now, 2011). Entre esas revueltas podemos destacar la que se produjo en Siria, dado que éstas pronto derivaron en un cruento conflicto bélico. Aquí Wikileaks se encargó de soliviantar a los opositores sirios (muchos de ellos ligados a grupos de islamistas radicales y terroristas, que además recibieron el apoyo de las potencias occidentales) al hacer públicos los correos electrónicos internos del gobierno de Al-Assad (Syria Files, s.f.).
Con ello, la plataforma impulsada por Assange demostraba que era perfectamente capaz de alinearse con la política exterior del imperialismo estadounidense si así lo consideraba oportuno.
VI. Wikileaks y sus “peculiares” colaboradores.
El portal Wikileaks nos informa de que sus activistas no trabajan solos, sino que cuentan con la participación de multitud de «socios y colaboradores» (Wikileaks, s.f.). Lo sorprendente es que, si de esta nutrida lista exceptuamos a los medios de comunicación, centrándonos sólo en las ONGs, plataformas y fundaciones que aparecen en su página web oficial, descubriremos que casi todas las entidades que aparecen como colaboradoras de Wikileaks están directamente vinculadas a la Open Society de George Soros. Así, además de la imagen corporativa del anteriormente mencionado CIJ, podremos observar la presencia de los logotipos de:
-CIPER: Se trata del Centro de Investigación Periodística, una red de “reporteros independientes” chilena que cuenta con la financiación de la Open Society Foundations, tal y como consta en la parte inferior de su web (CIPER, s.f.).
-Privacy International: Estamos ante una ONG dedicada a propósitos “caritativos” que recibe fondos tanto de la Open Society Foundations como de la Ford Foundation (Privacy Internatinal, s.f.).
-Nawaat: Es una red de reporteros, activistas y blogueros árabes que cuenta entre sus socios y financiadores con la Open Society Foundations y la National Endowment of Democracy (NED) (Nawaat, s.f.).
-tras*parency Toolkit: Colectivo de hacktivistas que, según sus propias palabras, se dedica a “vigilar a los vigiladores”. En 2017, este grupo recibió el apoyo financiero de la Open Society Foundations de George Soros, según se comprueba en las capturas realizadas por ex usuarios de Wikileaks en algunos foros de Internet (Above Top Secret, 2017).
-Courage Foundation: Estamos ante una asociación que no expone la identidad de sus donantes, pero que se define como «una organización internacional que apoya a quienes arriesgan la vida o la libertad para hacer contribuciones significativas al registro histórico». Además, es la entidad encargada de recabar fondos para la defensa de Assange a través de su iniciativa Defend WikiLeaks.
MUCHO MÁS:
6.3- Asalto a la nación: así influyó la red europea de Soros en Cataluña (Parte I)