No recomendado para negacionistas
Un invierno caliente, by M. Marple.
Caben pocas dudas de que en otoño Madrid y quizá otras partes de España se van a convertir en Atenas. Finalmente, los recortes en el gasto público van a empezar a morder, y se van a ver meses y meses de protestas y huelgas. Pero el calendario electoral complica las cosas. Guste o no, el gobierno tiene una mayoría absoluta y varios años por delante antes de las próximas elecciones, y los diputados del PP tienen muy pocos incentivos para derribar a Mariguano, dado la falta total de candidatos alternativos. Les veo perfectamente capaces de enrocarse y aguantar el chaparrón hasta el verano que viene; Papandreu aguantó dos años.
Pero antes o después llegará el gobierno de salvación nacional PPSOE (UPyD dudo que cayera en la trampa), ya sea porque Mariguano sucumbe a la presión (si las revueltas se salieran de progenitora) y convoca elecciones, o porque elementos del PP, con apoyo del PSOE y Campechano I le hacen la cama. El gobierno de salvación podría estar encabezado por un tecnocrata a lo Monti (sin elecciones), o ser una Große Koalition política (tras elecciones). Nótese que seguimos el modelo griego con pequeñas variaciones: España sí es Grecia, solo que más grande.
El factor fundamental, como en Grecia, es que el cambio de gobierno no trairá ningún alivio. Desde la UE seguirán apretando (más aún que en el caso griego, porque las sumas comprometidas son mayores, y ya se ha quemado la opción de prometer medidas sin cumplir); así que el gobierno, sea el que sea, no tendrá más opción que seguir recortando y quemándose. No hay margen para ceder a la presión de la calle; tampoco calma o capacidad para plantear una reforma a fondo de la economía, solo recortar sin pensar. La depresión crónica continuará durante al menos una década. El PPSOE implosionará (aunque crearán marcas alternativas para seguir rascando). Antes o después, ganará las elecciones un proponente del simpa y la salida del euro. Entonces llegará el caos de verdad, con crédito cero, nacionalizaciones y expropiaciones sin criterio, y PV y Catalunya buscando la salida.
Alemania lamentará mucho lo sucedido (y el billón de euros perdido por el bundesbank), pero no es nada que no se pueda arreglar con la impresora (que ya no será problema, dado que en el euro solo quedarán países responsables, dispuestos a someter sus cuentas a controles comunes – una auténtica unión fiscal). Francia podrá elegir si quiere estar dentro o fuera.
A España y a sus españoles no les intimida nadie :
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Janus, todo se reduce a salir del Euro. El euro está bien para quién va a vender su producto independientemente del precio, simplemente por el valor añadido y la calidad o para el que tiene invertido un fuerte patrimonio en activos de este país (los muy ricos). El primer apartado le ocurre a un alemán, holandés o un danés. Ni le ocurre a un español, ni a un italiano, ni a un francés ni a un inglés (por eso nunca quisieron entrar). Entramos, nos aprovechamos, y yo creo, que después de un par de quitas, muy al estilo griego, deberíamos irnos. No podremos comprar tecnología y ciertos productos a los precios actuales, pero si todo lo demás, y todo lo demás que antes importabamos (por ejemplo un pulpo, la leche, zapatos etc), lo produciremos generando trabajo.
Guindos no quiere eso pq cuando se vaya de aqui, se irá a proteger carteras de ricos que protegen el valor de los activos. Repito, se nos vende un fin del mundo en el tema euro que no existirá, le interesa a pocos, pero muy fuertes . Grecia yo creo que clamaría por salir de una moneda que la asfixia, pero como en todos lados, quienes mandan son los mandados..