Etimologías curiosas de palabras corrientes.

Con frecuencia no, sólo en la Submeseta Norte. En el resto del mundo hispanoparlante no pasa. Pegamos otras patales al dicionario pero no esa.

P.S. Pobre ablativo instrumental, el de conmigo, contigo y consigo. Aunque en español es redundante, creo. De mecum se puso otra vez el cum delante. Supongo que es como los pronombres redundantes ("me lo como", ya está declinado el verbo de modo que indica que eres tú el que se lo come).
ese "me" no es entonces redundante siempre?

Me voy
Me gusta
Me aburro

El verbo indica siempre quién realiza la acción. Existe algún caso en el que ese "me" no sea redundante?


Edito: progenitora, qué chorrada acabo de poner. En "me gusta" no es redundante.
 
¿Quizá ale, alus, øl y öl?

No se sabe con certeza pero la palabra "ale" puede estar emparentada con la raíz PIE "alu", que significaría trance, magia, posesión y que entronca con palabras como "adulterio".

Otra posibilidad es que provenga de una raíz prelatina "alum", "amargo", de la que derivan alumbre (y aluminio).
 
No se sabe con certeza pero la palabra "ale" puede estar emparentada con la raíz PIE "alu", que significaría trance, magia, posesión y que entronca con palabras como "adulterio".

Otra posibilidad es que provenga de una raíz prelatina "alum", "amargo", de la que derivan alumbre (y aluminio).
Y creo que "hiel".

Pero... La hiel o bilis también es amarilla. Y de hecho hay quien cree que hiel, del latín fel, viene del PIE bhel, amarillo.

O sea que la cerveza en el Báltico y la Real Ale te saben a hiel.
 
Con frecuencia no, sólo en la Submeseta Norte. En el resto del mundo hispanoparlante no pasa. Pegamos otras patales al dicionario pero no esa.

El leísmo para el masculino, cuando el objeto es una persona, se comente en todo el mundo (que me corrijan los americanos si no es así). Que esté aceptado por su universalidad y, por tanto, no se trate como errado, no quita que sea exactamente la misma anomalía gramatical, que se censura cuando el objeto no es persona.

Y cometer leísmo no es a mi juicio pegar patadas a la gramática. No puede serlo cuando Lope, Quevedo y una buena tropa de nuestros más grandes escritores clásicos le practicaban, porque es forzoso aplicar el principio de autoridad en las letras: vale más un verso de Lope que toda la gramática de cien académicos.

Oyólo don Pedro, y vuelto
hacia su hija: "¿De dónde
vino ese reloj?," le dijo.
Ella respondío: "Envióle,
para que se le aderecen,
mi primo don Diego Ponce,
por no haber en su lugar
relojero ni relojes."


(La verdad sospechosa, Pedro Antonio de Alarcón).

Del laísmo pienso exactamente lo mismo.

P.S. Pobre ablativo instrumental, el de conmigo, contigo y consigo. Aunque en español es redundante, creo. De mecum se puso otra vez el cum delante. Supongo que es como los pronombres redundantes ("me lo como", ya está declinado el verbo de modo que indica que eres tú el que se lo come).

Curiosamente, en el toscano literario sobrevivió la forma latina (meco):

Ma pur sì aspre vie né sì selvagge
cercar non so ch’Amor non venga sempre
ragionando con meco, et io co·llui.


(Cancionero, XXXV. Petrarca)

Por cierto que Petrarca, utiliza en la primera ocasión exactamente la misma construcción que triunfó en castellano. En la segunda para la tercera persona, usa la forma moderna. En el actual, ya no se ve en absoluto esta construcción y se usa el con me.
 
Última edición:
ese "me" no es entonces redundante siempre?

Me voy
Me gusta
Me aburro

El verbo indica siempre quién realiza la acción. Existe algún caso en el que ese "me" no sea redundante?


Edito: progenitora, qué chorrada acabo de poner. En "me gusta" no es redundante.

Y el me de aburro tampoco. Igual que "te aburres" a lo mejor "nos aburres" también. ;-)

El de ir, sí que es pronominal y, por tanto, no cumple en principio ninguna función gramatical. Claro que yo no entiendo lo mismo si se dice "Voy" que si se dice "Me voy". En el primer caso entiendo que se pone énfasis en el lugar al que se va; mientras que en el segundo se pone énfasis en el lugar en que se está. De hecho, entendería que alguien (hablando por teléfono) me dijera "Voy" para indicarme que viene a mí (de hecho, en otras lenguas se usaría el verbo venir), mientras que, si escuchara por teléfono decir a alguien "Me voy", no entendería que viene a encontrarme, sino que simplemente abandona el lugar en el que está.
 
Última edición:
El leísmo para el masculino, cuando el objeto es una persona, se comente en todo el mundo (que me corrijan los americanos si no es así). Que esté aceptado por su universalidad y, por tanto, no se trate como errado, no quita que sea exactamente la misma anomalía gramatical, que se censura cuando el objeto no es persona.

Y cometer leísmo no es a mi juicio pegar patadas a la gramática. No puede serlo cuando Lope, Quevedo y una buena tropa de nuestros más grandes escritores clásicos le practicaban, porque es forzoso aplicar el principio de autoridad en las letras: vale más un verso de Lope que toda la gramática de cien académicos.

Oyólo don Pedro, y vuelto
hacia su hija: "¿De dónde
vino ese reloj?," le dijo.
Ella respondío: "Envióle,
para que se le aderecen,
mi primo don Diego Ponce,
por no haber en su lugar
relojero ni relojes."


(La verdad sospechosa, Pedro Antonio de Alarcón).

Del laísmo pienso exactamente lo mismo.



Curiosamente, en el toscano literario sobrevivió la forma latina (meco):

Ma pur sì aspre vie né sì selvagge
cercar non so ch’Amor non venga sempre
ragionando con meco, et io co·llui.


(Cancionero, XXXV. Petrarca)

Por cierto que Petrarca, utiliza en la primera ocasión exactamente la misma construcción que triunfó en castellano. En la segunda para la tercera persona, usa la forma moderna. En el actual, ya no se ve en absoluto esta construcción y se usa el con me.
El ejemplo que pones puede perfectamente entenderse como que la hija de don Pedro es, por decirlo finamente, poco instruida. Igual que cuando Juan Valera o los Álvarez Quintero ponen modismos de la Baja Andalucía, que todo el mundo sabe que son vulgares y de baja estofa.
 
El uso de el en vez de la delante de un sustantivo femenino que empieza por a acentuada, es un vestigio del español arcaico.

Para hacerse una idea, en los siglos XII y XIII "la forma de ciertas palabras variaba de manera normal según los sonidos iniciales de la siguiente voz: el título de doña elidía su a ante vocal ("don Elvira e doña Sol"); multum daba much ante vocal ("much extraña") y muy ante consonante ("muy fuerte"); igual alternancia presentaban las formas el y la del artículo femenino (el espada, el otra, el una, frente a la cibdad, la puerta)".

En los siglos XVI y XVII "el artículo la, considerado ya como característico del género femenino, sustituye lentamente a el en casos como el espada, el otra; sólo queda el como femenino delante de palabras que empiezan por vocal a (el altura, el arena), sobre todo acentuada (el agua, el águila)".

(Rafael Lapesa, Historia de la lengua española.)

En el siglo XVIII la RAE -creada en 1713- fija la cosa como se usa ahora. En el Siglo de Oro se empleaban las dos formas; p. ej., en el soneto más famoso de Quevedo se dice "la agua fría". A mí me gusta más esta forma; no sé cómo no ha salido ningún escritor esnob pidiendo la reforma de esa regla para permitir el uso de la: la águila, la agua... Además queda muy feminista y los prefiambres de la RAE son muy progres.
 
El ejemplo que pones puede perfectamente entenderse como que la hija de don Pedro es, por decirlo finamente, poco instruida. Igual que cuando Juan Valera o los Álvarez Quintero ponen modismos de la Baja Andalucía, que todo el mundo sabe que son vulgares y de baja estofa.

No es el caso: la hija de don Pedro no es de baja estofa, por eso su padre tiene el "don", que no era tratamiento que en el Siglo de Oro se aplicara tan alegremente como ahora se hace. Así escribían muy habitualmente fuera cual fuera el contexto. Por ejemplo, Quevedo escribe:

Yo conozco cuánto precio tiene el tiempo en los grandes monarcas, y sé cuán conforme a su valor le gasta vuestra majestad en la tarea de sus obligaciones.

dirigiéndose a don Felipe IV, su rey, al comienzo de su "Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanas".
 
En el siglo XVIII la RAE -creada en 1713- fija la cosa como se usa ahora. En el Siglo de Oro se empleaban las dos formas; p. ej., en el soneto más famoso de Quevedo se dice "la agua fría". A mí me gusta más esta forma; no sé cómo no ha salido ningún escritor esnob pidiendo la reforma de esa regla para permitir el uso de la: la águila, la agua... Además queda muy feminista y los prefiambres de la RAE son muy progres.

Dudo que Quevedo llamara a la gloria "la agua fría" o describiera la voz del dómine Cabra como "la habla hética", porque realmente hablara así
de forma natural, sino porque consideraba que "el" era masculino y no femenino, y por tanto era un error decir y escribir "el agua". Vamos, que se corregía. Fundamento mi sospecha en que él mismo lo declara como error y da la razón que digo, aunque no recuerdo en qué obra lo hace; y en que otro escritor de su tiempo de su misma ciudad (Madrid) y sus mismo orígenes (la Montaña), o sea, Lope, no ya es que no utilizara siempre "la", sino que incluso usaba "el" ante a átona:

No sé que tiene el aldea,
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo,
no puedo venir más lejos.


La Academia Española es un saco de abono:


Te dice que digas "el agua" y luego afirma que "la árbitro" está bien dicho.

Por cierto que lo mismo que ocurre en castellano con el artículo femenino, ocurre con el italiano con el masculino. "ille, illa, illud" dio "il" ante consonante, pero "lo" ante vocal (que se apocopa): il sole, l'oro, lo zaino (ante unos pocas consonantes es "lo", no "il").

EDITO: Increíble. Me he ido a chatGPT a ver si me decía qué obra es. Primero me dice que "La culta latiniparla", pero no está. Luego que las "gracias y desgracias del ojo del pandero" y me cita incluso el párrafo. Pero tampoco lo veo. Y ya, finalmente, el Buscón del que también me extrae un párrafo inventando, y que, aunque largo y no puedo comprobarlo. sé que no es porque es obra que conozco bien. Nada que tendréis que fiaros de mi palabra. Desde luego chatGPT es una papelera que se inventa respuestas sin ningún pudor.
 
Última edición:
Dudo que Quevedo llamara a la gloria "la agua fría" o describiera la voz del dómine Cabra como "la habla hética", porque realmente hablara así
de forma natural, sino porque consideraba que "el" era masculino y no femenino, y por tanto era un error decir y escribir "el agua". Vamos, que se corregía. Fundamento mi sospecha en que él mismo lo declara como error y da la razón que digo, aunque no recuerdo en qué obra lo hace; y en que otro escritor de su tiempo de su misma ciudad (Madrid) y sus mismo orígenes (la Montaña), o sea, Lope, no ya es que no utilizara siempre "la", sino que incluso usaba "el" ante a átona:

No sé que tiene el aldea,
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo,
no puedo venir más lejos.


La Academia Española es un saco de abono:


Te dice que digas "el agua" y luego afirma que "la árbitro" está bien dicho.

Por cierto que lo mismo que ocurre en castellano con el artículo femenino, ocurre con el italiano con el masculino. "ille, illa, illud" dio "il" ante consonante, pero "lo" ante vocal (que se apocopa): il sole, l'oro, lo zaino (ante unos pocas consonantes es "lo", no "il").
Lo que pasa es que la RAE aquí hizo un pan como unas palos.

En frances e italiano se hace la ligatura para acomodar la forma escrita a la oral. En español se cambia el género del artículo a pesar de que en el español hablado lo que se hace es que ni San Panete dice "el agua" o "el árbol". Se dice "lagua" o "lárbol".

Pero se consideró que usar el apóstrofe no se debía hacer porque patatas.
 
Dudo que Quevedo llamara a la gloria "la agua fría" o describiera la voz del dómine Cabra como "la habla hética", porque realmente hablara así
de forma natural, sino porque consideraba que "el" era masculino y no femenino, y por tanto era un error decir y escribir "el agua". Vamos, que se corregía. Fundamento mi sospecha en que él mismo lo declara como error y da la razón que digo, aunque no recuerdo en qué obra lo hace; y en que otro escritor de su tiempo de su misma ciudad (Madrid) y sus mismo orígenes (la Montaña), o sea, Lope, no ya es que no utilizara siempre "la", sino que incluso usaba "el" ante a átona:

No sé que tiene el aldea,
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo,
no puedo venir más lejos.


La Academia Española es un saco de abono:


Te dice que digas "el agua" y luego afirma que "la árbitro" está bien dicho.

Por cierto que lo mismo que ocurre en castellano con el artículo femenino, ocurre con el italiano con el masculino. "ille, illa, illud" dio "il" ante consonante, pero "lo" ante vocal (que se apocopa): il sole, l'oro, lo zaino (ante unos pocas consonantes es "lo", no "il").

EDITO: Increíble. Me he ido a chatGPT a ver si me decía qué obra es. Primero me dice que "La culta latiniparla", pero no está. Luego que las "gracias y desgracias del ojo del pandero" y me cita incluso el párrafo. Pero tampoco lo veo. Y ya, finalmente, el Buscón del que también me extrae un párrafo inventando, y que, aunque largo y no puedo comprobarlo. sé que no es porque es obra que conozco bien. Nada que tendréis que fiaros de mi palabra. Desde luego chatGPT es una papelera que se inventa respuestas sin ningún pudor.
Lee a Lapesa en el mensaje que citas y has cortado.
 
En frances e italiano se hace la ligatura para acomodar la forma escrita a la oral. En español se cambia el género del artículo a pesar de que en el español hablado lo que se hace es que ni San Panete dice "el agua" o "el árbol". Se dice "lagua" o "lárbol".

En castellano no se cambia el género del artículo (yo sí te podría decir que leyeras la cita de Lapesa que ha escrito @I. de A.) y desde luego en el español hablado (al menos en general) no se dice l'agua en absoluto. Se dice "el agua" muy comúnmente, hasta tal punto que muchos dicen erróneamente "este agua".
 
Que ahí te explica "el aldea" de Lope, por ejemplo.

Sí, claro que lo explica, pero yo he citado esos versos de Lope no porque me pareciera curioso el uso, sino para contraponerlos al uso de Quevedo y enunciar mi tesis de que Quevedo se corregía al escribir y que realmente no le salía de forma natural decir "la habla" o "la agua" o "la hambre".
 
Volver