El español medio ha jugueteado con la idea de creerse similar a sus vecinos europeos, llegando a soñar ingenuamente que era igual a alemanes, franceses o daneses. Pero la realidad no aceptada es que un español está, cultural y socialmente, muchísimo más cerca de un jovenlandés que no de un sueco.
También hemos oído decir que son de poco fiar y de dudosa credibilidad, pero eso podría ser...