Ejemplo práctico
Un ahorrador ‘Z’ contrata por Internet un depósito ‘D’ en una entidad ‘E’ que ofrece una rentabilidad del 6% TAE durante un mes. Dicha entidad permite invertir hasta un máximo de 10.000 euros en este depósito, que no se podrá renovar al vencimiento.
Con el objetivo de aprovechar al máximo esta oferta, el ahorrador ‘Z’ decide invertir ese máximo, de 10.000 euros en el depósito a un mes.
Para calcular su rentabilidad real, el ahorrador deberá dividir ese 6% TAE entre 12 meses, ya que sabe que sólo va a poder disfrutar del depósito durante un mes. Esa división da 0,5. Ese será el interés real que obtendrá de su dinero en un mes.
Es decir, 10.000 euros a un mes le ofrecerán unas ganancias limpias de 50 euros. Pasado el mes, el depósito se liquidará y abonará sus intereses en la cuenta corriente que el ahorrador ‘Z’ ha abierto previamente. En ella, la entidad ingresará los 10.050 euros. A partir de entonces, como el depósito no puede renovarse, este dinero se remunerará al tipo de interés que ofrezca dicha cuenta corriente.
En la entidad ‘E’ disponen de una cuenta corriente que ofrece un interés del 2,25% TAE. El ahorrador ‘Z’ decide dejar su dinero sin moverlo en esa cuenta corriente durante 10 meses más. En ese periodo (10 meses), la cuenta le dará unas ganancias del 1,875 (2,25/12=0,1875x10=1,975). En total, recibirá 188,43 euros por sus 10.050 euros ingresados.
En 11 meses (con el depósito y la cuenta), el ahorrador ‘Z’ habrá ganado 238,43 euros.