Alteró la verdad y mintió con descaro, asegura Beevor, pero continuando la lectura inmediatamente surgen las contradicciones y al final quien miente y altera la verdad es el propio escritor
Beevor es un miércoles. Un juntaletras a sueldo y como muchos británicos el típico que tiene la cabeza en el pandero. Su libro de Stalingrado no es gran cosa, y se mete tanto con alemanes como con rusos.
Desgraciadamente los libros de tipos como este (o el detestable Stephen Ambrose) , escritos por encargo y publicitados para el público general hacen mucho daño. Otra cosa es historiadores serios pero más o menos tendenciosos, como Max Hastings, o gente que quiere hacer dinero exprimiendo temas ya muy trillados como Christer Bergstrom, pero que al menos se han documentado.
Ahora, la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
- Punto primero y último: La operación Barbarroja NO fue un ataque preventivo porque la URSS fuera a atacar a Alemania primero. Este es un mito de los apologistas nancys, que ya fue rebatido hace mucho.
Es que ese es el problema de la historia: las interpretaciones que se hacen de los hechos. Se pueden coger hechos objetivos, como la enorme fuerza del ejército soviético y su despliegue, y se pueden coger esos hechos aislados, seleccionando los que convienen, omitiendo los que no, y tergiversando para que los hechos encajen con una determinada agenda política o ideológica.
Por ejemplo, si alguien ha leído "Piloto de Stukas" de Rudel, este se muestra convencido ante el enorme despliegue de fuerzas de los rusos que veía desde su avión, en los primeros días de la oleada turística, que los soviéticos se preparaban para atacar a Alemania, y que la guerra contra Rusia estaba justificada.
Lo que vio Rudel desde su avión es un hecho, pero claro, que Rudel era un nancy impenitente, y además, ¿qué va a saber un simple soldado del frente de estrategia?
Que Hitler atacó primero a Stalin porque este tramaba atacarle eso es algo obvio, como que el pacto de no agresión era sólo temporal. Eso es un hecho. Pero falta concretar cuándo pensaba Stalin hacerle la guerra a Hitler. Y es obvio, e indiscutible que en 1941 Stalin no estaba preparado para eso. A menos que uno se crea las patrañas de un tal Rezun (bajo el nombre de Viktor Suvorov), un traidor y desertor de la Unión Soviética que escribió un libro "Rompehielos", en los años 90, en plena manía revisionista y anticomunista, diciendo que Stalin pensaba atacar, y Hitler se le anticipó con la operación Barbarroja. A Rezun ya le han desmentido desde hace muchos años. Y eso atendiendo a los hechos, sin entrar en las motivaciones personales del autor o su editor.
A ver, basta con pensar un poco. Después de las purgas de Stalin y los maníacos de la NKVD que decapitaron a las fuerzas armadas y la desastrosa Guerra de Invierno contra Finlandia ¿alguien puede creer en serio que el Ejército soviético estaba preparado para hacerle la guerra a una Alemania que había conquistado toda Europa? De hecho, lo mal que lo hicieron los soviéticos contra los fineses es lo que convenció a Hitler y la cúpula militar alemana que el Ejército Rojo era un coloso con pies de barro y que el régimen soviético era una "barraca podrida que se caería al dar una patada en la puerta",
También hay que tener en cuenta que para 1941, todo el prodigioso esfuerzo de rearme de la URSS durante la década de los 30 había sido en vano porque los blindados y la aviación se habían quedado obsoletos. El tanque más numeroso, el T-26, era una copia del Vickers inglés de 6 toneladas, para 1941 no sólo estaba obsoleto, si no que además aunque se habían fabricado decenas de miles, la mayoría tenían los motores y las suspensiones gastados y eran inoperativos o se estropearían enseguida en caso de guerra. Con la aviación, además de los obsoletos biplanos, el caza más numeroso era el Polikarpov I-16, de cabina abierta y con un motor radial de que era copia de uno americano, anticuado en relación con los Messerschmitt. En tanques ya estaban en producción los modernísimos T-34 y los temibles tanques pesados Klimenty Voroshilov, pero las unidades todavía no estaban familiarizadas con ellas y las unidades acorazadas estaban en proceso de reorganización.
Rezun y demás apologistas de los nancys se basan en otro hecho aparentemente incontrovertible, que el ejército soviético no estaba preparado para la defensiva, pero de hechos correctos se pueden extraer conclusiones incorrectas, como que eso implica necesariamente que se preparaba para una ofensiva.
El ejército soviético no hizo preparativos de defensa por tres razones fundamentales 1) políticas: pues Stalin sabía que el ejército no estaba preparado para la guerra y quería ganar todo el tiempo posible, apaciguando a Hitler con concesiones 2) doctrinales: pues el ejército se había preparado para una guerra mecanizada de maniobas ofensivas, con el fin de contraatacar y llevar la guerra fuera del territorio nacional y 3) razones prácticas de tiempo y esfuerzo
Sobre el punto tercero en efecto, no había posiciones defensivas... porque no hubo tiempo de crearlas. Antes de recuperar los territorios de Bielorusia y Ucrania que Polonia había arrebatado a la URSS , la frontera rusa estaba mucho más al Este, y las fortificaciones de la frontera estaban allí. Al avanzar para ocupar esos territorios, las fortificaciones quedaron atrás. Y en menos de un año no da tiempo a construirlas.
De hecho, el avanzar para ocupar militarmente los territorios antes perdidos a manos de Polonia y Rumanía (la Besarabia), fue en retrospectiva, un error estratégico colosal. Habría que sopesar si las ventajas obtenidas al aumentar la población (lo que implica más trabajadores y tropas), recursos y territorio, compensaron las terribles consecuencias para el ejército al producirse la oleada turística.
En efecto este avance supuso abandonar las fortificaciones de la frontera (como la línea Stalin en Bielorrusia), alargar las líneas de suministro, e imponer una carga logística y organizativa tremenda al ejército ruso. Un ejército de cientos de miles de hombres, pasando del milllón, no puede vivir en tiendas de campaña durante meses. A modo de muestra, un libro que he leído hace poco sobre el sitio de la fortaleza de Brest, ilustra los problemas. La vieja fortaleza del siglo XIX estaba abarrotada de tropas, más de diez mil, porque no había ningún sitio donde alojarlas. En vez de construir fortificaciones y adiestrar tropas para el combate, gran parte de los soldados estaban ocupados en trabajos de construcción: en ferrocarriles, almacenes, construyendo cuarteles para solucionar el alojamiento, campos de tiro... etc
Las ordenes de Stalin prohibiendo obsesivamente cualquier tipo de preparación o despliegue para la guerra para evitar "provocaciones" hicieron el resto. El ejército soviético no estaba preparado para defenderse, mucho menos para atacar en 1941.
Y ahora vamos sobre los números, prescindiendo por completo de Beevor, que o no sabe ni de lo que habla, o es un embustero. Para justificar la guerra de agresión contra un aliado, de conveniencia, pero que no le había dado todavía ningún motivo para atacarle, si no todo lo contrario, porque a medida que los preparativos de la oleada turística alemana se hacían más evidentes, Stalin aumentó los envíos de suministros y materias primas, creyendo que con ello apaciguaría a Hitler, éste exageró la amenaza soviética, cuando en realidad la había infravalorado enormemente.
La primera concepción errónea, y es un mito muy arraigado, es que los rusos eran enormemente superiores en número por su población y por eso pudieron perder millones de hombres y acabar venciendo la guerra por peso de los números.
En realidad al comenzar la oleada turística de la Unión Soviética, Alemania y sus aliados tenían una superioridad numérica aproximada de 3 a 2 sobre los rusos. El ratio de fuerzas fue fluctuando a lo largo de la campaña con los reveses, o desastres, de los rusos, la movilización de sus reservas, como ya respondió alguien antes, y el desgaste acumulado por los alemanes y aliados.
Que se puede resumir en ligera ventaja inicial del Eje al comenzar la oleada turística, ventaja que se acentúa con las victorias iniciales, equilibrio cuando entran en acción las reservas.. y así sucesivamente hasta que en el ataque final a Moscú los alemanes parten con ventaja numérica que perderían con la contraofensiva soviética de invierno y ya no volverían a tener nunca, por más que consiguieran superioridad en parte del frente en su ofensiva de 1942.
Dice Beevor que Hitler exagera al hablar de 160 divisiones, pero sin embargo los tres grupos de ejercitos del Eje que atacan la URSS en el verano de 1941 se topan con muchas más, con muchísimas más. Hitler falta a la verdad, es cierto, pero porque se queda corto. Miente quizás por que no sabe bien con quién se la juega realmente, o no quiere desmoralizar a sus tropas ante la verdadera dimensión de lo que van a enfrentar.
En las tres primeras semanas de ofensiva las cifras de prisioneros y material enemigo destruido són sencillamente brutales. En Minsk se ponen fuera de combate a 300.000 hombres y unos 2.500 carros de combate; En Smolensko otros 300.000 y más de 3000 carros y otras armas pesadas; En Uman 100.000; En Kiev 665.000.
Durante las tres primeras semanas de ataque 3.500 carros, 6000 aviones y más de 2.000.000 de hombres, entre prisioneros y bajas. ¿Cuantas divisiones pueden equiparse con 2.000.000 de soldados, 3000 carros de combate y 6000 aviones?.
Las pérdidas rusas son colosales, es cierto, pero hay que matizar que los datos suelen venir de informes alemanes que tienden a hinchar las victorias y las cifras de prisioneros y material capturado. Algunos cientos de miles de hombres atrapados en las bolsas, que fueron dados por eliminados consiguieron escaparse infiltrándose a través de los bosques y se reunieron con el ejército soviético, o se convirtieron en partisanos.
Luego, como bien apuntó otro, los soviéticos tenían la capacidad organizativa y el potencial demográfico para movilizar reservistas y crear nuevas divisiones y ejércitos para reemplazar a los perdidos, al respecto, estoy tentado de comprar este libro que lo explica, aunque debe ser un ladrillo muy técnico
Hitler's Nemesis: The Red Army, 1930-45 (Stackpole Military History Series) Dunn Jr., Walter S.
Lo que sí hay que precisar es que la movilización rusa no fue hacer levas de jóvenes reclutas apresuradamente instruidas y lanzadas al combate, si no que al contrario, se movilizó a los reservistas, esto es hombres mayores que ya habían hecho el servicio militar y los más jóvenes fueron encuadrados en nuevas divisiones, mientras que los voluntarios de mayor edad fueron encuadrados en las divisiones de la milicia, que a veces encuentras descritas como "milicias de obreros", porque precisamente fueron reclutadas en las ciudades entre los trabajadores.
Esto lo sé yo de varias lecturas de memorias de combatientes rusos de diversas armas, tanto infantes, como tanquistas o pilotos, que resultan muy notables, porque los soviéticos se tomaron su tiempo en adiestrar a conciencia a estos jóvenes alistados al empezar la guerra y no entraron en combate hasta un par de años después, en 1943.
Porque el precedente histórico ante una falta acuciante de hombres era movilizar a los reclutas más jóvenes, incluso antes de lo previsto, y darles una instrucción mínima y acelerada, como fue el caso de los "María Luisas" de Napoleón o la "quinta del biberón" en la Guerra Civil Española.
Es decir, durante 1941 y 1942 los soviéticos combatieron con los supervivientes del ejército de preguerra y reservistas movilizados, mientras en la retaguardia, se adiestraba a largo plazo, un ejército completamente nuevo, partiendo de cero, y sin acortar la instrucción, por desesperada que fuera la situación en el frente, ni aún con el enemigo a las puertas de Moscú ni en Stalingrado se recurrió a vaciar los cuarteles y enviar a los reclutas al frente, listos o no. Justo al contrario de lo que pasó en el ejército alemán y en general en cualquier ejército de las guerras mundiales, que se va rebajando la calidad de las divisiones al tener que repartir los cuadros de soldados y mandos instruidos antes de la guerra entre las divisiones de nueva creación, y que desciende la calidad de la tropa al tener que llamar a filas a reservistas cada vez mayores, y a reclutas cada vez más jóvenes, y que además se acorta el período de instrucción para llevar reemplazos al frente lo antes posible para cubrir las bajas, aunque esto implique sufrir más bajas debido a su poca instrucción y menor eficacia combativa.
Por supuesto, las divisiones de nueva creación de los rusos no eran comparables en calidad ni a las del ejército de tiempo de paz, ni por supuesto las alemanas, pero como apuntaba Halder, el jefe de estado mayor del ejército, en su diario ,"ahí están"
Y es esta enorme capacidad de reconstitución del ejército ruso, en tropas y en material, la que hace vacilar a Hitler y a sus generales, pasada la euforia de los triunfos iniciales. No se lo esperaban, y luego las vacilaciones estratégicas a mediados del verano, si atacar hacia Moscú o hacia Kiev.
Luego, tras el triunfo en Ucrania, en el otoño, y al encontrarse sus tropas con las milicias de obreros, Hitler se autoconvence de que los rusos están acabados, si tienen que movilizar a las milicias, es que han agotado sus recursos humanos, y bastará un golpe final para tomar Moscú antes del invierno. Un tremendo error de cálculo, porque aún quedaban muchos rusos, las divisiones venidas de Siberia aparte, que no fueron un refuerzo tan decisivo como suele decirse.
Al año siguiente, con la retirada de los rusos hacia el Volga, Hitler repitió el error, se autoconvenció de que a los rusos ya no les quedaba nada. Y de ahí la locura de Stalingrado.