Jua, jua, jua.
En vida de Susceléncia lo que les enseñábamos a decir a las japonesas eran palabrotas mu fuertes y nos meábamos de risa cada vez que las decían con esa vocecilla tan kawaií.
No se puede usté imaginar don Ariberuto lo divertido que era ser un Pepito Piscinas a mediados de los 70.
Que se aguante quien no los haya vivido.
¿No dicen viva México macho cabríoes?.
Pues ¡Arriba España shishi...